Halep quiere su primera corona ante la campeona del US Open

La rumana Simona Halep, número uno del mundo, buscará su primer trofeo en un Grand Slam en su cuarta final en un gran torneo, la que disputará este sábado en Roland Garros contra la estadounidense Sloane Stephens, la última campeona del Abierto de EE.UU.

Cualquiera que gane este sábado inscribirá por primera vez su nombre en una lista de ganadoras de Roland Garros encabezada por la estadounidense Christ Evert, que levantó siete, seguida por la francesa Suzanne Lenglen y la alemana Steffi Graf, con seis cada una.

El histórico entre las dos favorece a la rumana, que ha conseguido cinco victorias y solo dos derrotas. Sin embargo, la estadounidense es una auténtica especialista en finales: las seis que ha disputado las ha ganado, entre ellas el Abierto de Estados de 2017.

Halep, de 26 años, persigue su gran consagración en el circuito en su cuarto intento. Tiene 16 títulos, pero ningún Grand Slam todavía.

La de Constanza regresa a una gran final en la arcilla parisina después del traumático e inesperado revés ante la "outsider" Jelena Ostapenko en 2017. La jugadora letona levantó un set a la rumana y la dejó a las puertas de la gloria.

La tenista rumana acumula otra derrota en una final de la tierra batida parisina, en 2014 frente la rusa Maria Sharapova, y un revés más reciente en otro grande, el del Abierto de Estados Unidos contra la danesa Caroline Wozniacki.

"No sé si cambiaré algo. Seguramente, no. Seguiré con mi rutina. Ahora tengo más experiencia y me siento tranquila", respondió la tenista acerca de cómo se plantea una nueva final.

Halep la jugará, al menos, con el sosiego de quien sabe que se mantendrá en la número uno. Su victoria en semifinales ante la española Garbiñe Muguruza, tercera del ránking, le asegura ese privilegiado puesto que alcanzó en octubre de 2017.

Antes de ese fase, eliminó en primer turno a la estadounidense Alison Riske (83), ante la que remontó un primer set adverso; en segundo, a la estadounidense Taylor Townsend (72); en tercera, a la alemana Andrea Petkovic (107); en octavos, a la belga Elise Mertens (16); y en cuartos, a la alemana Angelique Kerber (12).

La tenista rumana, un ídolo en su país que ha atraído a Roland Garros a leyendas del deporte rumano como Gica Hagi, tendrá enfrente a Stephens, de 25 años y décima en el ránking femenino.

En su sexta séptima en Roland Garros, la jugadora de Florida alcanza su mejor marca, unas semifinales.

Desde que regresó de una dura recuperación por problemas en un pie -que la tuvieron fuera de juego once meses entre 2016 y 2017-, la estadounidense venció el Abierto de Estados Unidos en 2017 y este año el torneo de Miami.

"Después de estar de once meses sin jugar, he logrado muy buenos resultados. Hubo mucho trabajo para llegar a ello, muchos obstáculos que superar, muchos altos y bajos", reconoció Stephens, cuya superficie favorita es la tierra batida.

Acerca sobre su fiabilidad en las finales, la jugadora la atribuye a su "calma" dentro de la pista.

"Yo tengo demasiados altos y bajos. Eso me ha ayudado en las finales, pero no es algo que me obsesione. Intento apenas estar tranquila y jugar mi partido", indicó.

Para llegar a la finales, la estadounidense apeó en primera fase a la holandesa Arantxa Rus (106 del mundo); en segunda, a la polaca Magdalena Frech (136); en tercera, a la italiana Camila Giorgi (57); en octavos a la estonia Anett Kontaveit (24).

En cuartos, apartó a la rusa Daria Kasatkina (14) y en las semifinales a su amiga y compatriota Madison Keys (13), a la que también ganó en la final del Open de Estados Unidos.