La verdadera razón por la que no han echado a Floro

No tenía que ver con cláusulas (menos si eran de un borrador no firmado, aunque supuestamente divulgado como definitivo y rubricado). Ni tampoco (¡menos!) con rendimiento deportivo.

La enigmática razón -para algunos incomprensible-, por la que Benito Floro sigue en su puesto venía de otro lado. No era financiera ni futbolística, sino, aparentemente, sentimental. Sí, sentimental.

Al menos así se desprende de las declaraciones dadas por el presidente erizo, Fernando Ocampo, este sábado en rueda de prensa.

El jerarca reconoció que, en vista del intempestivo cierre de Bancrédito, la Liga se vio sumida en un problema de flujo de caja, puesto que tenía avanzado un crédito importante con esa institución. También aclaró que la situación se normalizará en setiembre, gracias al arreglo al que llegó con el Banco Nacional. Así las cosas, se trata de una situación incómoda, pero pasajera.

En ese contexto, Floro afirmó, este viernes, que dejó de cobrar su salario por decisión propia, lo cual fue aceptado por Alajuelense, tal como reconoció el propio Ocampo, este sábado. Esto con el fin de poder hacer contrataciones de cara al Apertura 2017 y Concacaf. ¡Ajá! Es entonces que uno se dice, “diay, con razón”.

Ocampo manifestó que la directiva se reunió alrededor de cuatro horas, tras la eliminación liguista a manos del Olimpia. Nos imaginamos que la pregunta que flotó y reflotó fue: “¿Cómo despedir a un profesional que se sacrifica dejando de cobrar su salario, por la causa eriza?”... Cualquier parecido con la teoría del "pobrecito", ¿es mera coincidencia?.

Al menos, tiene lógica. Ocampo aseguró que el documento filtrado era un borrador, así que la cifra real de la cláusula para rescindir el contrato con Floro sigue siendo extraoficial. Además, afirmó, categóricamente, que, en caso de echar a don Benito, Alajuelense no quebraría. Entonces, si se le cree, esa  no sería la razón del “no despido”. Y jamás podría uno creer que ellos se tragan esos cuentos de que la Liga juega bien y que es por pura mala suerte que fracasa, fracasa y fracasa.

Es entonces que uno más o menos se va explicando por qué con un fútbol deficiente y resultados malos en comparación con Hernán Torres, Javier Delgado y Guilherme Farinha, Benito Floro sigue en su puesto, y, en cambio, aquellos fueron despedidos aún tras romper récord de puntos, clasificar a final y a cuadrangular, respectivamente.

Quizá, el margen de maniobra "sentimental" podría cambiar en setiembre, cuando entraría la plata del Banco Nacional...