Clausurada la fábrica de humo con un pobre 46% de rendimiento

Se acabaron los pretextos de tipo “no tuvimos suerte”, “jugamos bien”. Y se terminaron los regaños insolentes al estilo “esa no es una pregunta para después de un partido”. ¿Quién dice? ¿Él?

Con un paupérrimo 46% de rendimiento en campeonato local, luego de fracasar en el Verano 2017, y un 0% en la Liga Concacaf, es mentira que Benito Floro se va sin pena ni gloria… porque su breve paso por Alajuela sí da lo primero.

Nunca se supo a qué jugaba la Liga de Floro, porque nunca floreció. ¿Cuál era su idea de juego? Ese es un misterio intrigante.

Ejemplos. Óscar Ramírez es un buen técnico defensivo y Odir Jacques un exitoso estratega ofensivo. Johnny Chaves es un devoto del equilibrio, mientras que Carlos Watson es balanceado, con tendencia al ataque, mientras que Jorge Luis Pinto también, pero con tendencia a la zaga. Todos ellos se sabe a lo que juegan. Tienen un sello, un estilo.

Floro, no. Su Liga fue un rejuntado mal electo de 11 jugadores desperdigados en la cancha al estilo futbolín, estáticos en sus posiciones, sin sorpresa, sin fusión, pero con-fusión. Se veía un equipo maniatado, sin ingenio, razón por la cual, suponemos, un desesperado José Luis Cordero, tendía a salirse del rígido libreto, y así fue el hombre más fructífero en asistencias, goles y jugadas creadas en la era de Benito… pero Floro se lo cobró con la suplencia. Ay de aquel que osase dárselas de habilidoso, creativo, audaz o individual por fuera del armatoste colectivo.

Volvamos a lo del “mal electo”, pues parte del fracaso floriano fueron los jugadorcitos que eligió el gerente deportivo… ¡el mismísimo Benito!: el gordo Da Silva, Hurtado, Nino y Soares dieron tanta grima como la que comienzan a dar Aguilar, Luquetta y Beckford, faltando por ver qué dan otros como López, Arias, Barrantes, Wright, Frederick y Boatswain, todos elegidos por el español.

Supuestamente, según el discurso floriano, todos los rivales eran buenísimos, hacían méritos que, curiosamente, ante otros clubes no mostraban. Pero, no, señor, la realidad no es que los adversarios fueran excelentes, sino que la Liga de Floro fue bien ralita, por no decir mala.

Menudo “chicharrón” les queda al “Pato”, al “Chunche” y a Miso de cara al clásico de clásicos el próximo domingo, porque, por más motivación que intenten levantar, les heredaron un equipo muy, pero muy… Flojo.