Danny Carvajal y Jonathan McDonald a la ''Sele''

Johan Venegas se ha convertido en algo así como "el nuevo Chiqui" de la Selección Nacional, el chivo expiatorio, una especie de piñata que sube a la palestra para que le den.

Siempre los hubo, hay y habrá. Cuestionados con o sin razón, alimentan esa función colateral del fútbol denominada catarsis, porque el deporte rey es mucho más que entretenimiento.

En Italia 90 las voces del odio se enfilaron contra Gabelo Conejo, vilipendiado guardameta ramonense. Por dicha no había redes sociales... O por desgracia, porque habrían quedado grabadas para la posteridad todas las sandeces que decían los adoradores de Alejandro González contra quien, a la postre, sería el mejor portero de la primera ronda y la gran estrella de Costa Rica en su primer mundial mayor.

Bora Milutinovic tenía razón no solo en esa, sino en otras decisiones como cuando dejó fuera de lista a varias "vacas sagradas" del campeona-tico, para llevarse figuras que tácticamente se acoplasen mejor con sus ideas.

El meollo del asunto consiste en analizar a quien selecciona, el DT. Si ha sido exitoso, con méritos comprobados, a veces vale la pena darle el beneficio de la duda antes de despotricar.

Hacia Brasil 2014, ya con Facebook, los hígados con teclado derramaron su bilis contra Randall Brenes y, ¡otra vez!, el tiempo le dio la razón a quien sabía más: Jorge Luis Pinto Afanador. "Chiqui" les cerró la boca a sus detractores, que la abrieron solo para celebrar su gol de la clasificación, en Jamaica. Declarado por el colombiano como su ficha más táctica y polifuncional, demostró su calidad en el histórico partido de octavos de final ante Grecia, cuando entró de cambio no como delantero, sino como extremo derecho, para clausurar las arremetidas del peligroso Christodoupoulos y fue vital para soportar las arremitidas helénicas tras la expulsión de Óscar Duarte. De nuevo, se aplicó el "calladitos, más bonitos".

Camino a Rusia, Óscar Ramírez transita por el mismo camino. Lo abuchearon cuando alineó a Venegas contra EEUU en la primera vuelta de la hexagonal... Y fue clave en el 4 a 0 sobre los gringos. Y le dieron hasta por debajo de la lengua por insistir con Marco Ureña (mea culpa) tras su falta de brújula en Copa Oro y, "tome, chichí": El delantero del San José Earthquakes anotó doblete en tierras del Tío Sam y batió con soberbio misil a Memo Ochoa para la paridad con México con sabor a alivio. Acosta y Matarrita también han salido avante.

Entonces, a fuerza de méritos, hay que respetarle las decisiones al seleccionador. Si al "Machillo" se le pega la gana convocar a Danny Carvajal, por más "tortas" que se jale en Albacete, o reconvocar al "Chiqui", llamar a Olman Vargas, a Jonathan McDonald o a cualquiera que esté rompiéndola aqui o donde sea (yo no llamaría a ninguno de ellos), él sabrá por qué. Ya demostró que lo hace con criterio, no antojadizamente.