¿Es ser un ''vende patrias'' ver a Neuer y/o Buffon por encima de Keylor?

No hay duda. Keylor Navas es uno de los tres mejores porteros del mundo. Y no porque lo diga doña Fifa. Sino porque es cierto.

Ahora bien, ¿es el mejor? Hoy por hoy, con el nivel actual y comparado con el que sea, llámese como se llame, diría que sí. Hay que ver sus intervenciones recientes con Real Madrid y Selección Nacional para constatarlo.

Pero. Pero. Pero. Hay un gran pero. El premio The Best corona al Mejor Portero de la temporada 2016-2017 y no este instante. ¿Es un mal tico quien considere que Neuer, Buffon o ambos estuvieron por encima del oriundo de Pérez Zeledón?

Imparcialmente, hemos de decir que las estadísticas individuales favorecen a los europeos, por más que colectivamente el Real Madrid haya sido superior a Bayern Múnich y Juventus.

Navas tuvo un cierre de campaña fenomenal, con atajadas increíbles que fueron providenciales para las obtenciones de los cetros español y europeo de la Casa Blanca.

Además, hay que resaltarle el factor superación, porque Keylor dibujó una pronunciada curva ascendente desde el principio de la temporada, cuando no las tuvo todas consigo. Producto de una cirugía en su pie, a Navas le costó volver por sus fueros y fue partícipe de numerosos y gruesos errores que volcaron los reflectores críticos sobre él; fue cuando la prensa madrileña comenzó a presionar con De Gea por aquí y De Gea por allá.

En cambio, seguramente Neuer ni Buffon llegaron a los niveles estratosféricos adonde llegó Navas, sacando balones bajo la soldadura que fusiona vertical con travesaño, pero fueron más regulares de principio a fin, sin baches y perenne vuelo alto, tanto que el alemán promedió medio gol por cotejo en la Bundesliga y el italiano en la Champions, donde incluso mantuvo 600 minutos la puerta de la "Juve" imbatida. Manuel sí promedió más de un gol en Europa; en cambio, Gianluigi tampoco permitió más de uno por contienda en la Serie A. En ambos torneos, el tico recibió más de un petardo por compromiso. De aquí, la sentencia:

Mi corazón votaría por Keylor, pero, como periodista, quitarme el traje de la imparcialidad sería pecado capital; entonces, tengo que dejar al cerebro tomar la decisión y, por las razones antes dichas, tendría que decantarme por el veterano capitán de los azzurri... ¿Me convierte eso en un hereje?