Lecciones de Amelia Valverde para ‘’Machillo’’ Ramírez

Para que no haya malos entendidos, de una vez les aclaro que no pido, ni quiero, ni recomiendo la destitución de Óscar Ramírez, pero sí espero que la Comisión Técnica de la Fedefútbol le jale las orejas y que el ‘’Machillo’’ sea autocrítico.

Amelia Valverde tiene más recorrido internacional como seleccionadora que Ramírez. La DT con buen verbo y semblante de intelectual ya dirigió un mundial de categoría mayor, Canadá 2015, y se ha tomado tragos amargos, sobre todo cuando se enfrenta a la súper potencia Estados Unidos en partidos oficiales y amistosos.

Ella sabe que en los fogueos sí se puede experimentar, pero no en bulto con muchas jugadoras o llamados extraños, ni arriesgándose en exceso con variantes tácticas poco probadas antes… ¡y mucho menos ante rivales de postín! Ah, y que se puede recomponer un esquema sobre la marcha, eso que llaman “lectura de juego”.

El ejemplo más a mano, el partido de este sábado en Tibás contra México. Amelia probó a sus dos porteras, pero no expuso a una muchacha poco fogueada, sin ritmo o sobre la que pesasen dudas, como le sucedió a Ramírez con Danny Carvajal en España, donde lo “quemó”. Ante las aztecas atajaron la habitual, Dinnia Díaz, pero le dio oportunidad a la guardameta del Valencia, Noelia Bermúdez (a mi modesto enteder, se nota la diferencia y por qué esta última juega en Europa). Ambas cumplieron.

Aún sin estar convocada la crack y capitana de la “Sele”, Shirley Cruz, se la jugó con la adolescente Priscilla Chinchilla como extrema izquierda, ¡pero rodeada de futbolistas curtidas!, no desamparada en un esquema de experimentos masivos, como le pasó a Ramírez en la Uncaf o inclusive frente a Hungría, en menor medida. ¿Cómo se va a desechar a unan figura sin darle el respaldo de jugar entre estelares? Así, Priscilla tuvo la oportunidad de lucir bien (incluso hasta anotó gol), la que no tuvieron, por citar un par de casos, Elías Aguilar o John Jairo Ruiz.

Otro elemento: Un fogueo clase A es importante, porque se juega el prestigio. Para probar sin importar las consecuencias están los entrenamientos o los partidos contra buenos rivales a puertas cerradas, esos donde se pueden detener los partidos al estilo “time out”, como en el baloncesto. Entonces, en partidos mediáticos, si el experimentillo no sale, ¡hay que cambiar!

La mayor masculina exhibió falta de reacción en Málaga y en Budapest, con escasa capacidad de transformarse, como apegada a un libreto rígido, aún cuando éste fuere despedazado por el rival a las primeras de cambio (en España) o simplemente no diera resultado (en Hungría).

En cambio, Amelia detectó que la norteamericana María Sánchez estaba destrozando a Diana Sáenz por nuestro carril derecho, por lo que ordenó cierto repliegue de Melissa Herrera y hasta la lateralización de Cristín Granados cuando lo ameritase la ocasión. Ojo, que eso le permitió a Melissa hallar más espacio para contragolpear… y así cayó el 2 a 2.

Como teníamos problemas de salida, puesto que México ordenó una presión alta, rápidamente dispuso que la contención Katherine Alvarado bajase entre las centrales, Karol Sánchez y Mariana Benavides, y, finalmente, como estaba costando la generación y Gloriana Villalobos era bien dobleteada y hasta tripleteada por las aztecas, mandó al equipo a elaborar desde más atrás, retrocedió a Gloriana y adelantó a Raquel Rodríguez. Resultado: Con Villalobos se ganó mejor posesión en la mitad, el equipo estrechó mejor los espacios en zaga y encontró más espacio para el desdoble. Además, la potencia de Raquel sí marcó diferencias en los manos a mano.

Así, Costa Rica mejoró, México se desgastó y el 0 a  2 se convirtió en un 3 a 2 meritorio con un plus: ¡el coraje de las chicas!, contradictorio con la aparente desidia de los varones en la reciente gira por el Viejo Continente (quizá no era tal, sino simple impotencia).