A Johan Venegas: Te aplaudo de pie

Aunque sería lo ideal y la idea les encanta a los técnicos modernos, no todos los futbolistas son polifuncionales ni tienen por qué serlo.

¿Se imaginan a Lionel Messi de zaguero central? De seguro es un adefesio, pero a Ernesto Valverde no le pasa por la mente semejante sandez.

¿Visualizan al portugués Pepe de número 10? Hasta que da risa, ¿verdad?

Son ejemplos extremos, pero igual un atacante no tiene por qué ser igual de efectivo en todas las posiciones ofensivas; por ejemplo, un buen extremo como Daniel Colindres no es tan contundente como punta de lanza, como tampoco Jonathan McDonald se ve tan solvente pegado a la banda como dentro del área.

Entonces, me pregunto, si el exseleccionador mayor, Óscar Ramírez, decía que Johan Venegas era mejor centro delantero que extremo, y hasta llegó a comentar que deseaba que el timonel del Saprissa, Vladimir Quesada, lo ubicase de “9”, ¿por qué demonios no lo alineó en punta durante el Mundial? ¡Si él mismo se lo recomendó a Quesada! Yo todavía no lo comprendo. Y como don Óscar está metido en un búnker antimediático, pasaré mucho tiempo con la inquietud.

Vladmir se “medio salva” por no seguir la recomendación del “Machillo”, porque su Saprissa igual salió campeón del Clausura 2018.

Hoy, Venegas demuestra que Ramírez tenía razón (insisto, qué increíble que don Óscar no siguiera su propio pensamiento, lo que él mismo le aconsejó a Quesada).

Johan lidera la tabla de artilleros del Apertura, ahora jugando de “9” solo porque partieron de Tibás Ariel Rodríguez, David Ramírez, Jonathan Moya y Jerry Bengtson. Al DT morado no le quedó más remedio y Venegas se destapó con un promedio superior al gol por partido.

El aplauso de pie con que titulo la nota no es por el rendimiento futbolístico de Johan, que igual se lo merece, sino por su entereza como persona.

Bien pudo haber despotricado contra Quesada y contra Ramírez por su bajo nivel del semestre anterior, por no alinearlo en su mejor puesto, de centro delantero, exponiéndolo una y otra vez al escarnio, debido a su flojo desempeño como extremo.

Los técnicos lo fuerzan a ser dizque polifuncional, pero en realidad es un muy buen delantero… Y un extremo mediocre.

Lo cierto es que Johan mantuvo la calma. Su inteligencia emocional es plausible. Soportó el abucheo y el insulto, incluido un episodio grotesco a la vuelta del Mundial, en el Juan Santamaría.

Concedió entrevistas ecuánimemente, sin molestarse con preguntas revueltas con crítica, algunas bien fundamentadas y otras impertinentes.

Johan respondió sin perder la elegancia. Aguantó con entereza, a diferencia de quienes sueltan frases al estilo “si estás aquí, en el mundial, es por los goles que yo hice”. Hoy, el goleador del Apertura dice, tímidamente, que su buen momento se debe al puesto en que lo están alineando, como centro delantero, sin el más mínimo reclamo contra quienes lo expusieron al silbido.

Juegue bien, regular o mal, que tenga días brillantes y opacos, como todo mundo en cualquier área, Johan Venegas es un caballero, en el plano personal… Y en el futbolístico, es un “9”, un ariete letal, y un candidato, EN ESE PUESTO, para seguir vestido de Tricolor. He dicho.